Por: Héctor Guerrero

Ya van cinco años del Gobierno de Enrique Peña Nieto y la violencia sigue desatada como en el Gobierno de Felipe Calderón.

Los demonios andan sueltos. De norte a sur y de este a oeste, el crimen organizado ha extendido sus garras por todos los sectores de la sociedad. Al terminó el Gobierno de Felipe Calderón, éste fue catalogado como el Sexenio de la Sangre, tras haber declarado una guerra fallida al narcotráfico. Más de 100 mil ejecuciones, de acuerdo con las cifras oficiales, marcaron ese sexenio.

Con la llegada de Peña Nieto al poder, la violencia se mantuvo; incluso, su Administración puede registrar más ejecutados que la de su antecesor, ya que hasta noviembre del 2017, se tenía contabilizadas más de 93 mil muertes violentas.

La llamada guerra contra el narcotráfico para muchos ha sido un fracaso y la delincuencia organizada tiene en jaque a varios sectores de la sociedad. Además de las ejecuciones, los secuestros, las extorsiones y los robos, tienen inmersa a la ciudadanía entre el miedo y la indefensión.

Ningún sector de la sociedad se salva de caer en las garras del crimen organizado. Su poder económico y armado, han hecho del País un terreno fácil para cometer sus actos delictivos.

Expresiones como ¡Ya basta! ¡Hasta cuando! !Ni uno más! se han vuelto una constante en las diversas manifestaciones para exigir seguridad.

Sin duda, durante las campañas políticas del próximo año, uno de los temas centrales será el relacionado con la violencia y el narcotráfico. Escucharemos muchas promesas e ideas de los candidatos para frenar al crimen organizado. Algunos, como Andrés Manuel López Obrador, ya han propuesto hasta amnistía o diálogo con los grupos delictivos, lo cual desató una escalada de críticas para el aspirante de Morena-PT-PES.

Faltan muchas propuestas relacionadas con el tema, las cuales durante las campañas del 2018 caerán en cascada. La realidad es que para el próximo Presidente de México no será tarea fácil este tema, pero debe ser una de las prioridades ante el descontento que existe en la sociedad por la inseguridad que prevalece en el territorio nacional. El próximo Gobierno deberá darle paz y seguridad a una sociedad cada vez más escéptica de sus autoridades.

Por el momento, los demonios seguirán sueltos a lo largo y ancho del territorio nacional.