Por: José Luis Ramírez Mireles

“El paraíso sexual”, así han descrito los expertos a México por la cantidad de niños que viven de la prostitución, especialmente en zonas turísticas del país como Cancún, donde incluso ya han sido identificadas algunas redes que fomentan este negocio.

Aunque el problema está perfectamente identificado y además aumenta con el paso de los años, el gobierno mexicano, comandado por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), parece haber decidido no atenderlo.

De acuerdo con Lucinda Arroyo, doctora en Geografía de la Universidad de Quintana Roo, “el turismo sexual es una actividad que se le ha ocultado a la mayoría de la población y a los turistas, sin embargo, muchos de los lugares donde se practica son públicos”.

Las autoridades han pasado por alto el hecho de que más de 50 mil jóvenes de entre 16 y 19 años han sido convocados, por las buenas o por las malas, para hacer frente a los gastos personales y familiares día con día.

Entonces, ¿cómo podemos actuar ante la ineficacia del estado mexicano para impedir este creciente fenómeno? Podríamos empezar por fomentar el trabajo digno, así como la especial atención en la educación y valores como la honestidad en los hogares mexicanos.